Finalmente, en noviembre de 2008 ingresaron al Parlamento dos reformas legales para poder hacer viable el cambio de la TV analógica a la digital. La primera reforma modifica la normativa de las concesiones y la otra, adecua la TV pública al nuevo escenario. Todo esto, después de mucho debate público y de mil discusiones en el mismo gobierno.

¿Cuál es el gran cambio que se dará?, siga leyendo para enterarse. Autor: Patricia Cabezas Keller, Directora de Contenidos, www.hkmk.cl.

Bibliografía:  Especial Emol sobre TV Digital , Observatorio Fucatel, “Manual de TV Digital

Algunos ven el cambio de modelo como un simple cambio tecnológico que ofrecerá una mejor calidad de la imagen y otros (me sumo) creemos que ahora es la gran oportunidad para la democratización del medio, garantizar el acceso para operar canales a sectores que hoy día están excluidos, y también porque puede entregar una mayor diversidad y pluralismo a la oferta televisa.

El tema de la complejidad técnica ha llenado los noticieros (¿norma japonesa, europea o estadounidense?). Argentina ya se decidió por la norma nipona, Uruguay por la norma europea, ¿y Chile?… Pero el punto central no está en la norma técnica (todas ofrecen pros y contras, pero muchos estamos seguros que van a tender a converger en sus beneficios), sino en la tarea que tienen los legisladores para iniciar la discusión de las normas legislativas (y se comenta que hasta el momento no va bien este tema).

Lamentablemente, estamos en plena época electoral, por lo que espero, por el bien del medio de entretención más importante para los chilenos, se legisle en conciencia y no a mata de caballo la modificación a la la Ley 19.132.

Lo que se dice será “El Gran Cambio”

Con 50 años de historia, la televisión chilena está ad portas de sufrir el cambio más importante desde su creación. El paso de transmitir de analógico a digital no sólo supone dotar de mayor tecnología a la industria y a los usuarios, sino que implica importantes cambios en la forma en que hasta ahora se ha desarrollado.

Primero, porque ofrecerá la posibilidad de que un mismo canal emita más de un programa al mismo tiempo, pudiendo tener hasta cuatro transmisiones simultáneas, garantizando así una mayor apuesta programática y de contenidos.

Segundo, porque cambiar el formato implica inevitablemente una revisión de la regulación vigente sobre televisión, especialmente en cuanto al actual sistema de concesiones de los canales de televisión abierta y el análisis del rol que les corresponde a los actores públicos y privados en el financiamiento y en la definición de contenidos.

Además, esto implica que se acabará con la concentración de unos pocos canales abiertos sobre el poder de la comunicación y la publicidad, posibilitando crear canales de todo tipo (regionales, culturales, noticiosos y deportivos, por dar algunos ejemplos) para un público cada vez más especializado y segmentado.

Tercero, porque se podrá ver – si el canal emisor así lo decide – contenidos en una calidad muy superior a la actual televisión (algunos dicen que incluso mejor que en un DVD), con imágenes más claras, nítidas y brillantes.

Cuarto, porque facilitará la interactividad, pudiendo acceder a información adicional sobre lo que se está viendo, brindando la opción de revisar su cuenta bancaria y su casilla de correo electrónico, o bien, haciendo más simple la educación a distancia y facilitando el teletrabajo y las consultas de salud a distancia, entre otras múltiples aplicaciones.

Finalmente, porque permitirá que en el transcurso del tiempo la TV digital sea actualizada para incorporar los avances que se vayan produciendo, adaptándose a las nuevas tecnologías y mejorando sus prestaciones.

Como se puede apreciar, este cambio no se trata sólo de una norma ni de modificar la ley así no más. El cambio de la TV hacia lo digital abarca temas muy interesantes e importantes por resolver. En mi visión la decisión más relevante será cuando se sepa si los nuevos canales serán realmente abiertos, porque si no es así, y sólo podremos acceder a ellos por medio del cable, éstos ya no serán canales públicos, y la nueva TV seguirá siendo la misma de siempre (con algunos visos tecnológicos). ¿Vamos a tener una TV abierta, y por ende democrática, que asegure el acceso a la información a tod@s los chilen@s?, ¿Vamos a tener un sistema de licitación transparente, que permita que entren nuevos actores al juego?

En fin. Será abierta o se deberá pagar por los nuevos canales, that’s the cuestion.