Llevo 11 años conectada a la red. Lo que empezó como una novedad sumamente entretenida es, desde hace muchos años, mi fuente de trabajo. Debido a que soy una navegante AB (Antes de la Burbuja.com) tengo la suerte de haber visto cómo la red ha revolucionado el mundo cotidiano y con ello, a las empresas.
Con la resistencia al cambio que caracteriza a las organizaciones chilenas, el Marketing Online se ha abierto paso con dificultad, pero de manera persistente. La mayor ventaja que ven las empresas en el mundo digital, es el bajo nivel de inversión necesaria en comparación con los medios tradicionales (lo que no es menor en tiempos de crisis), situación que conlleva un bajo costo por contacto y una muy buena tasa de difusión.
Muchas marcas subestiman a su público y no creen – al menos no hasta que ven los números – que Internet es ‘EL’ canal remoto: Siempre presente, sin horarios límite, permite vender a precios más atractivos debido a sus menores costos asociados. Con esto, ayuda a las empresas a entregar mejores tasas, rebajar estock y brindar, así, un mejor servicio al cliente.
En conclusión, el Marketing Online es la respuesta a la crisis.
Pero, si damos un paso más allá, nos encontramos con el manoseado 2.0, una conversación permanente y sin fronteras, donde la presencia digital de una marca es tanto o más relevante que su contrapartida física.
En este mundo 2.0, no sólo queremos una vitrina, sino que buscamos comentar sobre los precios, recomendar productos, criticar la atención al cliente. Nos interesa ser seres digitales opinantes e influyentes.
¿Y qué ocurre con las empresas en nuestro país en este nuevo contexto? La mayoría opta por observar distante, aunque en su fuero interno intuyen que algo demasiado grande ocurre allá afuera.
Unas pocas se atreven a dar pequeños pasos, pero confunden el diálogo 2.0 con las comunidades y creen que con tener una página en Facebook solucionan el problema.
Pero hay unas pocas que ven más allá de los árboles y así, pueden distinguir el bosque: El marketing online 2.0 es la democratización del marketing, es el equilibrio entre la demanda y la oferta como nunca lo imaginaron los economistas. Es en definitiva, es la sincerización de las marcas, pues ahora no podrás “venderte” con lindos spots y grandes producciones de avisos. En la actualidad, tendrás que cumplir lo que prometes y, más importante aún, tendrás que ser quien anuncias ser.


